#BocaditoRomantico

Con ustedes mi #bocaditoromantico del día, hoy es el turno de Melina y Iain de Cumpliendo un sueño.

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Fueron pasando los días y Las Leonas comenzaron a escalar, llevándose el triunfo en cada partido jugado. Mel estaba eufórica, no cabía en sí misma de lo inflado que tenía el ego. Empezando desde lo gratificante que fue vestirse para la ceremonia de apertura, que dicho sea de paso, fue un espectáculo inigualable. El despliegue que armó el país anfitrión les pasó el trapo a varios, sin duda sería algo de lo que se hablaría por años. Ella lo disfrutó como nunca, como si supiera que por algún extraño motivo no se
volvería a repetir. Lo que no sabía era que detrás de una pantalla, alguien la vio y no
pudo sacarla de su cabeza. Iain no participaba de ese tipo de espectáculos ya que, según su manager, no lo necesitaba y quizás tenía razón. ¿Para qué el número dos del mundo del tenis lo necesitaría?

Para él no había nada como entrar a ese rectángulo, empuñar la raqueta y pegarle a la pelota obteniendo saques precisos. Era portador de una resistencia perfecta para aguantar peloteos largos. Acarreador de una destreza envidiable, tan así que jugaba cada set como si fuera el primero. Se destacaba en sus técnicas con maestría mostrándole al
mundo su destreza en los golpes, posiciones corporales ydesplazamientos. Beneficiario de un drive conciso, un smash riguroso y demoledor, y un revés de mecánica natural destructor. Ser uno de los mejores le llevó mucho sacrificio a lo largo de su vida. Largos días de entrenamiento, dietas estrictas y sobre todo, muchas técnicas de concentración.
Hoy en día, a pesar de estar casado se le conoce como uno de los hombres más
implacables y mujeriegos de ese deporte. Tan así que el día que la vio, se juró darle tan duro a ese saque que no descansaría hasta hacerla suya.

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