Comienza la travesía —Brandon, quiero saber adónde vamos, por favor —suplica Francesca con los ojos vendados mientras él la ayuda a subir a la camioneta. Amaia, Tomas, Bautista y Micaela se ríen ante el desconcierto de la mujer que tanto los ama. Su actual marido la impulsa, sosteniéndola con fuerza de las caderas, sonriendo con picardía. Sabe muy bien lo ansiosa que es ella y también está seguro que ni se imagina la sorpresa que su familia le va a dar. —Cachorrita, no seas aguafiestas. Portate bien y dejá de franelear tu lindo culito sobre mí, porque me estás poniendo demasiado cachondo y están los niños cerca —le susurra mordiéndole el lóbulo de la oreja. Francesca se retuerce ante las demostraciones de su hombre; llevar la vista tapada despertó sus demás sentidos, logrando que su vientre se contrajera ante el mínimo roce de su cuerpo. —No sea desubicado, mi capitán. Lo pueden escuchar —lo reprende con ternura. Brandon ríe, le da un delicado beso sobre los labi...